PRESENTACIÓN
LasTecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) permean hoy la mayor parte de las actividades del conocimiento, las prácticas de la vida ciudadana y la producción. La celeridad de su transformación deja atrás, ante todo, a sus propios resultados anteriores, rememorando el mito de Cronos que devora a sus propios hijos para evitar ser derrocado por estos. La frase ‘última generación’, con que se designa lo último producido, se enlaza directamente con la mejor tradición moderna. Sin embargo la reflexión trata de prevalecer por sobre la obsolescencia. Y, a veces, lo consigue, más allá del tiempo de origen de esos productos tecnológicos. Se trata de un tiempo, en verdad, hipermoderno que caracteriza al fenómeno cambio, en el gran mundo de lo digital.
Se ha formado espontáneamente, a la vez, una psicología de la obsolescencia y de la pérdida en la actual cibercultura. Es fácil efectuar una sencilla constatación: los libros siguen en el estante, los sitios (sites) en Internet están y con frecuencia desaparecen, se discontinúan, su acceso depende en parte de las máquinas y los programas instalados en ellas. De todo esto nace el cultivo del desapego. ¿Es el cultivo de una cierta insensibilidad afectiva? ¿En cambio una ética del desprendimiento? He aquí algunas de las preguntas que motivaron estos capítulos.
Es inevitable contrastar mundos. En la literatura sobre el tema es frecuente el uso de metáforas concretas, pero también de frases y términos que por la diferencia de ámbitos respectivos (por ejemplo espacio físico – ciberespacio) apelan a recursos gráficos para preocupar al lector acerca de su uso. Me refiero a ‘cursivas’, ‘negritas’, ‘comas’. Un buen ejemplo: la partícula ‘en’, usada para referirse a lo que podemos encontrar navegando en el Ciberespacio. Y, en general, una amplia terminología vinculada, precisamente al concepto espacio.
Algunos de los capítulos de este libro fueron expuestos en Coloquios y Congresos especializados, como ideas a debatir. Planear y escribir estas páginas significó una compulsión a repensar los temas, también a imaginar cuáles pueden ser las ideas-vectores que superan la obsolescencia.
Santiago de Chile, junio 2006.
CIBERCULTURA Y CREATIVIDAD
El fenómeno de la creatividad ha motivado reflexiones y nutrida literatura en distintos campos del conocimiento y la acción. Caracterizar la creatividad no es asunto sencillo. Una forma de probar su presencia en el tiempo, sin embargo, es atender a los cambios en la creación artística de Occidente o en el diseño de objetos de uso cotidiano (o de instrumentos y máquinas). Más aun, en las teorías de la investigación científica. Estimo que es de rigor abordar el tema de la creatividad (aun con la dificultad que implica) al tratar de la Cibercultura. Una razón a considerar es que la Cibercultura es una manifestación cultural que se viene desplegando, justamente, como efecto reciente de la creatividad humana: se trata de la construcción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s).
Como ejemplo valioso de caracterización de la creatividad, evoco los textos del filósofo Abraham Moles. Aun cuando haya insistido en aspectos cuantitativos de la teoría de la información (orientados a calcular la medida de la información), se ha ocupado también, de manera sistemática, de las relaciones entre teoría de la comunicación y creatividad científica. Moles propuso una definición de creatividad que transcribo: La creatividad es la aptitud para crear a la vez el problema y la solución, en todo caso para cerrar formas constituidas por elementos dispares, por fragmentos de pensamiento, por átomos de razonamiento que llamaremos ‘semantemas’. (…) … estos reordenamientos deben ser originales; se trata del criterio de ‘novedad’. (…) La creatividad es la aptitud inherente al espíritu para reorganizar los elementos del campo de conciencia de una manera original y susceptible a dar lugar a operaciones en un horizonte de fenómenos cualquiera (1986).
Quiero presentar otro texto breve escrito por Moles, significativo en el dominio de la creación artística que nos ocupa: La arbitrariedad (el destacado es mío) de la creación artística permanece visible en la obra acabada. No se elimina como en la creación científica por el recurso a la verificación y a la constricción lógica: se impone solo a priori.
Esa diferencia relativa a la noción de arbitrariedad es de suma importancia a la hora de establecer diferencias válidas entre creatividad científica y creatividad artística, sobre todo si su(b)-ponemos, vale decir, ponemos en la base, un soporte digital equivalente para ambos casos. Me refiero a que los parámetros de contrastación entre ciencia y realidad, de una parte, y arte y realidad, de otra, siguen diferenciándose aun estando de por medio las tecnologías de la información y la comunicación. Es destacable la referencia de Moles al valor diferente de arbitrariedad, un rasgo de validación de los respectivos impulsos creativos. La arbitrariedad funciona como base y motor de la creatividad; representa el modo de evadirse de las normas y cánones vigentes. ¿Qué hacen respectivamente arte y ciencia con esa arbitrariedad?(1) Incorporarla, el primero, someterla a pruebas lógicas y empíricas, la segunda.
Propongo ahora un párrafo de David Bohm (1917-1992), reconocido fisico teórico. Trabajó con Albert Einstein en Princeton, después de la Segunda Guerra Mundial. Al examinar las razones de la creatividad científica escribe (2002):
Parece claro que el desarrollo creativo de la ciencia depende en general de la percepción de la irrelevancia de un conjunto ya conocido de diferencias y similitudes fundamentales. En términos psicológicos, éste es el paso más duro de todos, pero una vez dado, libera a la mente para estar atenta, alerta, conciente y sensible, capaz de descubrir un nuevo orden y crear nuevas estructuras de ideas y conceptos.
Me parece legítimo proyectar el contenido del texto recién citado (sobre creatividad científica) hacia la creatividad de las artes a lo largo de los siglos, al menos, en la cultura de Occidente. Tanto ha sido esto así, que parece ocioso explicitar los rasgos equiparables. Pero los sistemas científicos cambian por distintos motivos que los artísticos, como se sabe. Es un asunto de validación que articula deducciones lógicas y verificaciones fácticas. La creación en los sistemas científicos no puede auto-validarse (a menos que se trate de ciencias formales, por ejemplo), en tanto que en los sistemas artísticos, sí. Aun en los ejemplos de arte de naturalismo extremo, la validación estético-artística no proviene de algún ‘eventual’ parecido con fenómenos existentes.
En función de responder a esta pregunta ‘¿por qué incorporar el tema de la creatividad en la discusión de la Cibercultura?’ la cuestión se retrotrae a la idea de feedback, desde las teorías de Norbert Wiener (1894-1964). El concepto feedback no se agota en la idea de un mecanismo ciego de retroacción, aunque puede implicar la presencia de un mecanismo (al cumplirse en una refrigeradora, por ejemplo). Se trata, más bien, de la capacidad de acción flexible e inteligente incorporada por ingenieros industriales en ciertos procesos mecánicos complejos; también presente en diferentes organizaciones sociales, en su accionar interno y externo, en la medida en que se nutren de fenómenos generales de comunicación.
Desde esa misma perspectiva se pueden trazar puntos de enlace entre la creatividad en sistemas físico-químicos y en sistemas creativo-estéticos.
Al principio, el interés de la cibernética se situó en el diseño de máquinas. Sin embargo, el propio Wiener amplió dicho objetivo y lo extendió a la comprensión del funcionamiento de sistemas humanos y sociales (Wiener, 1969). En ese momento se desplegó la reflexión y la praxis como Teoría de la Información. La medida de la información se computa por medio de unidades elementales de información (son los bits, binary digits). Su concepto de retroalimentación o feedback se caracteriza como la capacidad de respuesta de un organismo para el mantenimiento de un estado de equilibrio.
¿Por qué la idea de autorregulación es considerada un feedback negativo? El comportamiento total tiene que ver con el desfase entre un estado ideal y el estado actual del proceso (y la recuperación de ese estado ideal). Lo notable es que la idea de Wiener se juzga como feedback ‘negativo’, entendido así porque al buscar la recuperación del equilibrio, se constituye en un sistema que busca conservar el estado ideal programado. Es entonces ‘conservador’ (aun si es alimentado desde fuera del sistema). Se trata de una homeostasis, de fisonomía dinámica pero conducente al equilibrio. Los conceptos que a primera vista no ensamblan aquí son los de ‘equilibrio’ y negatividad’.
Si el proceso retroactivo busca la recuperación del equilibrio (recuperación de la temperatura inicial predeterminada en un aparato refrigerador, para seguir con el ejemplo anterior), se constituye en un sistema ‘conservador’ (homeostasis). Ese modo de equilibrio conservador, por un lado, y la creatividad, como conjunto de ideas innovadoras, por otro, mantienen una interesante polémica conceptual. El equilibrio no siempre se evalúa mediante rasgos positivos. Otro ejemplo: en las familias, la homeostasis puede devenir patológica, cuando los miembros ya no quieren mantener ese estado pero lo conservan, porque no pueden zafar (desligarse) debido al modo como interactúan uno con otro.(2)
Entropía, es entendida en el sentido de equiparación, falta de diferencias, nivelación inerte. ¿Cómo superar la ‘entropía del sistema’? Esa necesidad lleva a incorporar el concepto de equilibrio creativo. Es el de la vida, el del arte, el de la ciencia creativa. Son formas de feedback que buscan un aumento de la desviación, en lugar de eliminarla para lograr recobrar el estado inicial. Concepto con el que trabajó Magoroh Maruyama al hablar de la segunda cibernética. Escribió: El principio de las interacciones entre elementos heterogéneos está implícito en el jardín tradicional japonés y en el arte floral. (…) Los lectores entendieron su aspecto cuantitativo de inmediato. Pero, su aspecto cualitativo (es decir, la noción de que la heterogeneidad es indispensable, deseable, creciente) permaneció casi inadvertida. (1963)
Magoroh Maruyama introdujo en sus escritos la idea de feedback positivo, sistema donde se cumple esta creatividad. No se trata solamente de materia y energía, sino de fenómenos de organización e información. De la vida como fenómeno de creatividad mente-cuerpo, un sistema a la vez cerrado, como estructura madura, y abierto, por su interconectividad con el medio (cf. Francisco Varela: El fenómeno de la vida).
Esos bucles causales que amplifican el cambio y generan desequilibrio (feedback positivo) pueden convertirse también en instrumento de creación de nuevos sistemas o de reestructuración de los ya existentes. Como metodología de la creatividad. La utilización de este concepto ha permitido explicar, asimismo, la evolución de los sistemas sociales y humanos en los cuales se complementan y entrecruzan los dos tipos de retroacciones (negativa y positiva).
¿Qué distingue un feedback positivo de un feedback negativo? Es notorio y puede parecer paradójico, como he sugerido, lo siguiente: que la creatividad de un sistema está más bien ligada a un feedback positivo de desequilibrio, antes que a un feedback negativo de equilibrio constantemente reestablecido.
El cruce conceptual se parece, entonces, a lo que representa la referida relación entropía máxima-desorden, (esta relación suele presentar dificultades de comprensión, por cuanto la nivelación final de las diferencias es asumida como una forma de orden). En tanto, la relación neguentropía-orden, representa la diferencia que es fuente de trabajo y de acciones posibles. Ese desequilibrio de la neguentropía (orden) es el potencial de toda creación.
La noción de feedback positivo coincide con la formulación de Ilya Prigogine (3) sobre sistemas lejos del equilibrio. El desequilibrio es fuente (y posibilidad a la vez) de creatividad y acción, de transformación y actividad en un sistema, explica Prigogine.
Begoña Gros, catedrática de la Universidad de Barcelona, expone el tema con brevedad y precisión: La utilización del concepto de feedback rompe la idea de causalidad tradicional en la que los efectos se encadenan de forma lineal. Por el contrario, el concepto de feedback conduce a la descripción de procesos circulares. Un bucle de retroalimentación es una disposición circular de elementos conectados, en la que una causa inicial se propaga alrededor de los eslabones sucesivos del bucle, de tal modo que cada elemento tiene efecto sobre el siguiente, hasta que el último elemento vuelve a retroalimentar el efecto sobre el primero que inició el proceso. La causalidad circular es siempre procesual.(4)
La causalidad (5) circular es siempre procesual, como escribe Gros; pero la homeostasis plantea un equilibrio dinámico y no el equilibrio extremo de la entropía máxima. Con un ejemplo: como homeostasis funciona el ‘automatismo’ de encendido del motor de la mencionada refrigeradora (de acuerdo con la euación entre temperatura interior programada y temperatura exterior). Sin embargo, se trata de un conjunto conectado a una fuente externa de poder. Entonces, un equilibrio dinámico, aun homeostático, reclama la incorporación de elementos diversos, nuevos.
En el contraste conceptual respecto de las dos nociones de feedback a las que me he referido (negativo-positivo), está implicado, asimismo, un debate más amplio y fértil. Me refiero a la manera como se puede (y se quiere) entender los fenómenos de la Cibercultura, canalizados por la Inter-net, desde perspectivas igualmente enfáticas pero bastante diferentes. Examinemos el punto:
Por un lado, a) como un territorio de fenómenos de lucha de poder, dominio ideológico y económico, perversión generalizada y accesible, pérdida de valores humanos, explotación laboral, jibarización de funciones físicas corporales, degradación de la riqueza del lenguaje verbal y a partir de allí, degradación de las posibilidades de pensamiento más complejo. La enumeración podría continuar.
Sin embargo, la Inter-net, como uno de los exponentes más nítidos de la Cibercultura, puede ser caracterizada, asimismo, b) desde una reflexión sobre sus valores positivos: vehículo de comunicaciones libres y voluntarias entre diferentes personas desde cualquiera de los puntos del planeta, (y por lo mismo) facilitadora de la comunicación sin los impedimentos de las distancias tempo-espaciales, equiparadora democrática de las eventuales diferencias socio-económicas en el rango de la comunicación, moderadora, además, de los inveterados prejuicios étnico-raciales a raíz de una comunicación más abstracta, promotora del incremento de la acción imaginativa y de la inteligencia colectiva e indvidual, motivadora de búsqueda de más información sobre distintos tópicos (aun tomadas en cuenta las diferencias de niveles de desarrollo y seriedad de los textos instalados en la Red). Se la puede estimar, entonces, como instrumento de fomento de la creatividad psico-social, a partir de los valores de lo positivo que acabo de recordar.
Concluyo este capítulo-módulo con un texto de apoyo a la perspectiva b) referente a los valores de lo positivo de la Cibercultura. El texto pertenece a la obra denominada, precisamente, Cibercultura, del teórico de los medios Pierre Lévy. La cita alude a una de las ideas matrices de Lévy, la de un universal sin totalidad. Idea que se hace más clara con la lectura del párrafo siguiente:
El ciberespacio se construye como sistema de sistemas, pero, por ese mismo hecho, es también el sistema del caos. Encarnación máxima de la transparencia técnica, acoge, por su crecimiento sin contención, todas las opacidades del sentido. Diseña y rediseña varias veces la figura de un laberinto móvil, en expansión, sin plano posible, universal, un laberinto con el cual ni el mismo Dédalo habría soñado. Esa universalidad desprovista de significado central, ese sistema del desorden, esa transparencia laberíntica, la denomino ‘universal sin totalidad’. Constituye la esencia paradójica de la cibercultura. (2000).
El biólogo Ludwig von Bertalanffy, publicó (1950 y 1968) una serie de trabajos donde expuso su Teoría General de Sistemas. Los rasgos principales de un sistema detallados por Bertalanffy se corresponden, de modo legítimo, con lo que representa en la Cibercultura la creatividad generada por su soporte principal: Internet. Porque los Sistemas son (al menos) a la vez 1) intra-sistemáticos (forman sistemas y están constituidos dentro de sistemas), 2) abiertos (se encuentran en una dinámica de intercambios permanentes con su contexto), 3) sus funciones dependen de la estructura en que actúan (hay una adaptación o acoplamiento imprescindibles para que las funciones se realicen). Estas ideas coinciden con la ‘filosofía’ del feedback positivo.
Otro nexo que une el feedback positivo con la creatividad proviene de la noción de a-simetría en el arte. ¡No es concepto menor! Existe una incalculable cantidad de obras visuales (imágenes pictóricas, grabados, dibujos, escenas cinematográficas o de vídeo, fotografías…) en las cuales parece ser que el artista ha trabajado a partir de un equilibrio de las masas a ambos lados de un eje vertical central. Sin embargo, no se perciben como estáticas, sino al contrario. Deben su dinamismo interno a las micro-variaciones de los elementos colocados a ambos lados de dicho eje. Son esas ‘imperfecciones’, esos des-equilbrios los que dan cuenta de una creatividad activada en la realización de tales imágenes.
Notas
(1) El filósofo Gilles Granger emplea un término en cierto sentido análogo: irracionalidad. Ver: Gilles Granger: Irracionalidad en la ciencia. Texto conferencia Centro de Extensión. PUC. Santiago de Chile. 2000. (policopiado con autorización del autor).
(2) (Fuente: http://pespmc1.vub.ac.be/Default.html.)
(3) Prigogine, Ilya: La estructura de lo complejo. Caracas. Alianza. 1997. Pero es un tema presente y recurrente en sus escritos.
(4) Gros, Begoña: Universidad de Barcelona. De la cibernética clásica a la Cibercultura. www3.usal.es/~teoriaeducacion/rev_numero_02/n2_art_gros.htm - 36k -
(5) El complejo problema de la causalidad y su tratamiento crítico no puede ser tratado en este texto. Entre los autores que se han ocupado actualmente del tema están: Mario Bunge, Georg von Wright, Xavier Zubiri…
miércoles, 30 de abril de 2008
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